Primer
estudio epidemiológico Nacional y europeo.
MOBBING ESCOLAR “EN LA ERA DEL
CONOCIMIENTO”.
El proceso de enseñanza y
aprendizaje propio de la relación didáctica ha
asistido a la implantación en
la sociedad de las tecnologías de la información,
haciendo posible una mejora en
la calidad de los procesos educativos.
La participación en redes de
aprendizaje virtual, las Comunidades de
Práctica, Internet como una
infraestructura potencial para el intercambio de
conocimiento controlado por
nadie y a disposición de todo el mundo, ha
hecho realidad la cooperación,
y tanto los grupos de personas como los
individuos, comparten
información para potenciar su propio interés mutuo.
Sin embargo, y pese a los
increíbles avances de la Tecnología de la
Información, se percibe una
sensación global de deterioro progresivo e
incapacidad de comunicación
que llega a la realidad didáctica.
Los recientes datos sobre
Acoso y Violencia escolar confirmando el 24% que
el estudio HBSC de la OMS
señalaba para España, el incremento significativo
de padres que denuncian a sus
hijos y la creciente “desprotección del
profesorado- según la
institución del Defensor del Profesor- ante la práctica
docente de cada día”, son
indicadores de una realidad que refiere al
sufrimiento de profesores y
alumnos que diariamente padecen conductas
vejatorias que atentan contra
su dignidad como sujetos de derecho.
El artículo 15 de la
Constitución Española, así como la referencia al “trato
degradante” y al “grave
menoscabo de la integridad moral” del artículo 173
del C.P, constituyen los
instrumentos jurídicos de protección tanto del
profesor victimizado como del
alumno víctima de acoso y violencia escolar:
dos caras de la misma moneda.
En la situación actual,
podemos afirmar que ser docente entraña un alto
riesgo psicosocial en un
horizonte educativo donde la dignidad de la persona
no parece ser el fundamento
del progreso, en el que el profesional de la
enseñanza termina asumiendo
competencias que no le corresponden y que
son propias de los asistentes
sociales, de la policía ó de los padres y donde
la judicialización pone de
manifiesto el fracaso de las instancias educativas,
grupales, familiares y
sociales.
La evaluación y la prevención
de los riesgos psicosociales en la profesión
docente es una asignatura
pendiente que unida a la ausencia de previsión en
materia de acoso y violencia
escolar por parte de las Administraciones,
Ministerio y Consejería, deja
a los miembros de la Comunidad Educativa,
padres, alumnos y profesores
sumidos en la indefensión y abocados al
recurso a los tribunales de
justicia.
No basta que el MEC y las
Consejerías regulen el sistema retributivo de los
profesores, las
administraciones educativas deberían suscribir pólizas de
Responsabilidad Civil para
todo el profesorado con el fin de atender las
situaciones ocurridas en
materia de acoso y violencia escolar, atendiendo con
cargo a dicha póliza las
indemnizaciones que pudieran derivarse.
Son la anestesia é
indiferencia social las que han hecho posible que motes,
amenazas, vejaciones,
insultos, burlas y peleas, humillaciones y collejas se
hayan hecho un sitio en nuestras
aulas.
“En nuestro colegio no hay
maltrato”, “es solo un caso aislado”, “son cosas de
niños” ó “ha sido una
broma”... son algunos ejemplos del síndrome de
negación ante el acoso
escolar. Sin embargo, la violencia puede y debe
medirse. Y debe ser medida por
aquellos que tienen una posición de garante
sobre la salud y la seguridad
del niño: los padres, los profesores, los
departamentos de orientación
psicopedagógica, las Consejerías de
Educación...
La institución escolar tiene
el derecho y el deber de ser un lugar seguro para
poder maximizar en sus alumnos
la oportunidad de aprender, “en pleno
proceso de formación emocional
y de relación con sus semejantes”.
Trivializar y banalizar el
acoso escolar no solo es el mayor obstáculo para
afrontarlo, sino que el
aprendizaje de la indefensión y la adopción de un
modelo de relación basado en
la falta de respeto forman parte del mensaje
que nuestros escolares reciben
de una sociedad que los abandona a su
suerte.
Según el décimo estudio
Cisneros en el que se evaluaron 24.990 niños de
más de 1150 aulas en 14
Comunidades Autónomas utilizando como
herramienta el Test AVE
Cisneros que presenta un índice de Fiabilidad (alfa
de Cronbach) de 0.95 y ha sido
baremada en 2005 con más de 4000
escolares de la C.A.M., uno de
cada cuatro alumnos (23,3%) desde primaria
hasta bachiller es víctima de
acoso escolar.
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