CLIMA, VIOLENCIA Y MALTRATO ESCOLAR.
CLIMA, VIOLENCIA Y MALTRATO
ESCOLAR
Los estudios sobre violencia
escolar han discurrido por tres grandes vías, que se corresponden básicamente
con las tres grandes áreas de conocimiento que se han interesado por estos
problemas: la psicoeducativa; la socio-pedagógica y la crimino-lógica; cada una
de ellas ha focalizado un aspecto del problema. Las tres han sido fructíferas
especialmente en los últimos diez años del siglo XXY en éstos del incipiente-te
XXI pero con frecuencia se han ignorado respectivamente, lo que no es tan fructífero.
Los estudios psicológicos han focalizado, como no podía ser de otra forma, los procesos
personales e interpersonales implícitos y explícitos en el complejo fenómeno de
la agresividad, la conducta agresiva, la victimización y la conducta violenta,
en sus diferentes matices. La línea socio-pedagógica ha sido hábil en la descripción
de factores sociales vinculados a estos fenómenos, describiendo condiciones de
riesgo, como la pobreza, las características de la juventud, los fenómenos
migratorios y su incidencia en estos problemas. Finalmente, la criminología,
cuyo discurso ha sido tradicionalmente psicopatológico tiende a aproximarse a
análisis descriptivos con lo que empieza a interesarse por la escuela como
factor etiológico de la criminalidad juvenil (Ortega, 2002). Las tres líneas
parecen concluir que un ámbito de trabajo interdisciplinar podría radicarse en
el análisis del clima. Aunque es difícil definir qué es clima escolar, y desde
la psicología se impone un matiz interpersonal importante (Ortega, 1998; Del
Rey, 2002) estamos de acuerdo con aquellos autores (Bliss, 1993; Hoy y otros,
1991; Blaya, 2001; 2002; Del Rey, 2002) que afirman que el clima es la calidad
general del centro que emerge de las relaciones interpersonales percibidas y
experimentadas por los miembros de la comunidad educativa. El clima se basa en
la percepción colectiva sobre las relaciones interpersonales que se establecen
en el centro y es un factor influyente en los comportamientos de los miembros
de la comunidad educativa. Concretamente, podemos definirlo como lo hace
Fernández Díaz (1994) cuando afirma que el clima escolar es:
El ambiente total de un centro
educativo determinado por todos aquellos facto-res físicos, elementos
estructurales, personales, funcionales y culturales de la
institución que, integrados
interactivamente en un proceso dinámico específico, confieren un peculiar
estilo o tono a la institución condicionante a su vez de distintos productos
educativos (Fernández Díaz, 1994, p. 4, citado en Del Rey, 2002).
Blaya, C., Debarbieux, E., Rey
Alamillo, R.d. y Ortega Ruiz, R. (2006). Clima y violencia escolar. Un estudio
comparativo entre España y Francia. Revista de Educación, 339, 293-315.
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